Mundo ficciónIniciar sesiónEl agua caía como una caricia líquida desde las fuentes del spa del hotel Mandarin, donde Damien había insistido en llevarla “para que se relajara”. Todo allí parecía diseñado para hacer olvidar la realidad: paredes de mármol blanco, velas encendidas con llamas suaves que lanzaban destellos dorados, y una fragancia de lavanda, vainilla y sándalo que flotaba en el aire, envolviéndolo todo en un sueñ







