Mundo ficciónIniciar sesiónEl silencio se volvió insoportable. El reloj marcó un minuto más, lento, cruel.
La ciudad, allá afuera, seguía viva, pero el mundo de Sophie se redujo a ese metro cuadrado donde él respiraba.Sus manos se aferraron al borde del escritorio, buscando fuerza. Damien la observaba como si quisiera aprenderse cada detalle de su rostro. La línea de su cuello, el brillo de su piel, el temblor apenas perceptible de sus labios.
Sophie







