Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa lluvia azotaba el fuselaje del jet privado con una furia sorda, como si el cielo mismo compartiera su ira, cuando las ruedas tocaron la pista de Teterboro. Las once de la noche teñían de oscuridad el aeropuerto, un escenario perfecto para el regreso de Damien.
No había dormido en todo el vuelo. No podía. Los recuerdos de París lo acechaban entre los ojos cerrados y la penumbra de la cabina: el grito ahogado de Sophie, su mirada resquebrajada, la puerta del hotel cerrándose a sus esp







