Mundo ficciónIniciar sesiónLas puertas se deslizaron abriendo el camino a una prisión familiar.
El penthouse se extendía ante ella en su impecable y fría majestuosidad: mármol negro, cristal y acero, el aroma a sándalo y whisky añejo. Nada había cambiado, y sin embargo, todo era distinto. Ahora solo veía una jaula de lujo, diseñada para alguien que ya no existía.
Damien aguardaba frente al ventanal, la silueta recortada contra el cielo nocturno de Manhattan. Manos en los bolsillos, la camisa blanca arrema







