Mundo ficciónIniciar sesiónMientras tanto, al otro lado de Manhattan, el penthouse de Damien brillaba como un templo de lujo suspendido sobre la ciudad. Ventanales de piso a techo dejaban ver un mar de luces que se extendía hasta el horizonte. La sala estaba envuelta en un silencio elegante, roto solo por el tintinear del hielo en la copa de whisky que él sostenía entre los dedos.
Damien estaba sentado en uno de los sofás de cuero gris oscuro. Su traje se había aflojado: la chaqueta sobre el respaldo, la camisa







