Mundo ficciónIniciar sesiónDespues de unos interminables minutos, la puerta del ascensor se abrió a un mundo que no parecía real. El penthouse de Damien Blackwood era otra dimensión: techos altísimos, mármol blanco que reflejaba las luces cálidas, ventanales del suelo al techo que ofrecían una vista arrolladora de Manhattan iluminada. Cada detalle gritaba lujo, desde las esculturas modernas hasta los sofás de cuero que parecían costar más que todo el







