El canto de las aves llenaba la serenidad del bosque mientras la suave brisa jugaba con las hojas altas de los árboles. Afuera de la cabaña, el día era perfecto: el sol se colaba entre las ramas con delicadeza, proyectando sombras danzantes sobre el césped húmedo. La tierra olía a naturaleza viva, a corteza y rocío, y el murmullo de un arroyo cercano aportaba una melodía casi mágica a la escena.
Después de haber desayunado y compartido una larga ducha juntos —entre risas, caricias, y palabras s