La mansión estaba envuelta en un silencio plácido, interrumpido solo por el lejano sonido de la televisión. En la planta alta, Emma ya dormía como un angelito, la conversación con su madre la dejo pensando hasta quedarse dormida.
Catalina, sentada en el estudio, revisaba algunas notificaciones en su tablet. Llevaba un vestido entallado color marfil, y su perfume dejaba una estela delicada a jazmín y almizcle. Su expresión estaba serena, concentrada… buscaba toda información que tuviera que ver