Mundo ficciónIniciar sesiónNolly siempre ha tenido el control de su vida… hasta que un niño que no habla entra a su salón. Hijo de un poderoso ejecutivo extranjero, el pequeño guarda un silencio que esconde un trauma profundo. Decidida a ayudarlo, Nolly se acerca más de lo que debería… no solo al niño, sino también a su enigmático padre. Frío. Intocable. Prohibido. Cuando él le propone dejarlo todo para convertirse en la tutora privada de su hijo, Nolly acepta, sin saber que está entrando en un mundo de poder, secretos y peligros invisibles. Pronto, los accidentes comienzan. Las miradas pesan demasiado. Y la verdad sobre la muerte de su esposa sale a la luz. Ahora Nolly no solo lucha por proteger al niño… sino por sobrevivir en un juego donde amar al hombre equivocado puede costarle la vida.
Leer másMi nombre es Magnolia. No estoy segura de dónde lo sacó mi madre, pero siempre me ha sonado a telenovela. Nunca me gustó, especialmente cuando era niña porque era tan difícil de pronunciar como de escribir. Mi madre consolaba diciéndome que cuando creciera, mi nombre me gustaría más porque era un nombre para personas maduras. A los adultos, me decía, les sonaría sofisticado, como de clase alta, de princesa.
A mis 28 años, esto aún no sucede.
Mis amigos más cercanos han escogido llamarme Nolly. Pero mis personas favoritas, esas que sí me ven como una princesa y así me tratan, tienen un nombre especial para mí: teacher.
Soy maestra de segundo grado en el Summit International School. Es un colegio internacional hermoso, ubicado en la principal ciudad portuaria del país. Es muy popular entre familias de diplomáticos, ejecutivos de grandes multinacionales y otros profesionales que a menudo son trasladados de país por sus empleadores. Summit está lleno de estudiantes de los cinco continentes, a quienes ayudamos a adaptarse rápidamente a un nuevo ambiente con cariño y empatía.
A pesar de que aun no llego a los 30 años, he logrado avanzar bastante en mi carrera. Empecé a trabajar como maestra asistente a los 18 y ahora, diez años después, soy docente titular. Mi coordinadora me ve como una especie de super-profe: para ella, no existe un reto que yo no pueda afrontar y aunque esto a veces significa más trabajo para mí, amo cada minuto.
Por este motivo, no me sorprendió demasiado que me llamara esta mañana a su oficina. Lo que sí me llamó la atención es que me esquivara la mirada. “Te tengo una misión muy especial,” anunció Rosaura.
“Uy, qué peligroso suena eso", me río. "Cuéntame más,” le contesté animada.
“Pronto tendremos un nuevo ingreso en segundo grado y quisiera que estuviera en tu salón. Es un caso… especial,” me dice Rosaura.
Río un poco pensando en los loquitos que me esperan en mi salón. “¿No lo son todos?”
“Bueno, sí,” avanza Rosaura con cautela. “Pero este chico viene de Copenhague. Entiende poco el español… y la verdad es que no habla”.
“¿No habla español? Bueno, pero eso es normal. Siempre recibimos muchos chicos de otros países que no hablan español y poco a poco nos vamos haciendo entender.”
“No, querida. El chico no habla. En ningún idioma. Tiene mutismo causado por la muerte de su madre,” aclara Rosaura por fin. “Entiendo que fue un evento trágico que aún no asimila bien. Supongo, porque la verdad es que el padre nos ha dado poca información”.
“¿No le preguntaron los psicólogos durante la admisión?”
“No estuvo para la admisión. Mandó un asistente, un muchacho joven que tampoco hablaba mucho español. Charlamos en inglés, pero siento que tampoco conoce muy bien a su jefe. Sin embargo, los papeles estaban en regla, el chico demostró ser muy inteligente durante las pruebas y aunque tímido, se ve que es dulce y amable.” Rosaura sonríe con empatía, pensando en nuestro nuevo alumno.
“Pensábamos darle una admisión condicional a su proceso de adaptación, pero nuestra querida administradora se nos adelantó en darle una bienvenida entusiasta cuando vio el cheque que envió el padre por el año completo, además de una donación para la nueva biblioteca,” remata con el sarcasmo que se merece Tiffany, nuestra altruista administradora.
“Wow, no me extraña que Tiffany le haya brincado encima. Nada le gusta más que un padre forrado en dinero, aunque luego nos ponga a los docentes en aprietos tratando de lidiar con sus fantásticas admisiones,” digo con los ojos abiertos por el asombro. “Pero, ¿cuánta plata tiene este señor? Porque con lo que cobramos, para pagar un año entero sin chistar y que encima le alcance para hacer donaciones… ¿Es alguna estrella de Hollywood o un CEO? ¿O será que es narco o un ministro corrupto escapado de alguna dictadura cercana?”
Rosaura ríe con mis ocurrencias. “Tranquila, no es nada de eso. Es el COO de Lindholm Maritime. Su difunta esposa era Sophie Lindholm, la hija de la CEO del Lindholm Group. Tras su muerte, le ha correspondido al señor Christian Jansen, que es como se llama nuestro nuevo padre de familia, encargarse de los negocios navieros de la familia en este continente”.
“Ya veo. Bien, aquí los recibiremos a los dos con nuestra acostumbrada calidez Summit,” respondo sonando como un anuncio institucional, haciendo reír nuevamente a Rosaura. “Cuéntame más. ¿Cómo se llama mi nuevo peque?”
Rosaura duda. “Ab… Abs.. Absbi-orn. Ay, no sé cómo pronunciarlo,” dice apenada.
“Oh, oh. Estamos graves. Debo aprenderme su nombre antes de que llegue. Imagínate, si a ti te cuesta, ¿cómo voy a hacer para que sus compañeros se lo aprendan?” Apunto el nombre en mi agenda y hago una nota mental de buscar la pronunciación correcta en internet. Asbjørn Jansen. “¿Cuándo ingresa?”
“El lunes,” responde.
Oh, oh, pienso para mis adentros, sin dejar que la coordi note mi nerviosismo.
Hoy es jueves.
Es poco tiempo para prepararme para recibir a un niño que no habla…
Y a un padre que no nos quiere decir por qué.
Narrado por Christian JansenSon las dos de la mañana y el sueño me ha esquivado por completo. En esta tierra extraña, donde el calor te golpea como un muro y el viento canta desconsolado toda la noche, es imposible dormir. Más aún cuando cargas tanto dolor como yo.Nunca quise esta vida: el dinero y el poder no me interesan; los lujos y las posesiones materiales no tienen ningún atractivo para mí. Mis pasiones son simples: de niño, amaba los barcos, y construir cosas con bloques. Tenía una obsesión con Dinamarca, su mitología, su cultura y su manera de ver el mundo. Me imaginaba viviendo allá, trabajando para Lego, diseñando sets con los que los niños pudieran armar cosas que se movieran, que respondieran, que hicieran algo más que quedarse quietas. Cosas que funcionaran.En mi adolescencia, descubrí mi talento para los números y para resolver todo tipo de acertijos: cubos de Rubik, rompecabezas, problemas de lógica. Si había que pensar, razonar y analizar, era para mí. Llegué a deci
El tiempo marcha sin importarle los problemas de los mortales y el día del viaje finalmente llegó. Son las 5:00 am y la cafetería de Summit es un hervidero de actividad: padres nerviosos dando recomendaciones a sus hijos, maestros atareados verificando que todo esté a punto y niños emocionados jugando y corriendo como si no les hubiera tocado madrugar. Es admirable la precisión con la que ha organizado todo Rosaura: horarios, paradas, actividades, equipos, cabañas. Mis veinte jovencitos han sido distribuidos en cuatro cabañas con nombres de animales típicos de La Guajira. Cada adulto dormirá con un grupo de cinco chicos de su mismo género, pero durante el día, chicos y chicas se unirán en grupos más grandes al cuidado de dos adultos. A mí me toca con Diego, mientras que Carol y Christian liderarán el otro grupo. Esto me tranquiliza. Entre menos debamos interactuar, mejor. Aun así, mis ojos no han recibido el memo y me dedico a espiar a Christian cuando creo que nadie me ve. Como si n
Llego un poco antes de las seis al bar donde había quedado con Christian. Escojo una mesa apartada, aunque no parece necesario. Hoy es miércoles y ha empezado a llover. El lugar está prácticamente vacío. Me atiende el mismo bartender intenso de la otra vez. “Bienvenida, señorita,” me saluda con exceso de cordialidad. “¿Qué le podemos ofrecer? Hoy tenemos Orgasmos en promoción, dos por el precio de uno.”No puedo evitar reír con semejante ofrecimiento. “¿Ustedes sólo ponen en promoción los tragos con los nombres más obscenos? Bien, deme uno de esos, por favor”.“No, a veces también ponemos en promoción los que tienen nombres asquerosos. La semana pasada fueron las Cucarachas. En seguida se lo traigo”. Cuando Christian finalmente llega, ya estoy disfrutando de mi… Orgasmo. Me mira con curiosidad.“¿Qué bebes?”“Buenas tardes, Christian,” lo saludo con el tono que uso para recordarles a mis alumnos que deben saludar. “Esto… eh… es un orgasmo. ¿Quieres uno?”Nos miramos un segundo, tra
Lo que resta de la semana se me vuelve un torbellino. En mi cabeza, las emociones, las sensaciones, los recuerdos… todo se revuelve. A mí me gusta cada cosa en su lugar, con sus etiquetas y categorías, y ahora no sé cómo organizar todo lo que ha pasado. ¿Estoy triste o feliz por Christian y Asbjørn? ¿Lo que nos pasó fue algo bueno o algo malo? ¿Debo fingir que nada pasó o buscar aclararlo todo?Afuera de mi cabeza, todo avanza también a un ritmo vertiginoso. Debemos prepararnos rápidamente para el viaje a La Guajira. La luz de mi salón ahora está encendida desde las 6:00 am, pero ya no me encuentro solo a los Jansen, sino también a Denni, a Rosaura y a Carol y Diego, dos profesores que también nos acompañarán. Esto nos permite tomar decisiones rápidamente y avanzar sobre nuestras tareas pero también echa por tierra cualquier intento de tener una conversación franca con Christian.Aun así, puedo sentir que ya nada es igual. En algunos momentos, en medio de las reuniones, levanto el rost





Último capítulo