Llego un poco antes de las seis al bar donde había quedado con Christian. Escojo una mesa apartada, aunque no parece necesario. Hoy es miércoles y ha empezado a llover. El lugar está prácticamente vacío. Me atiende el mismo bartender intenso de la otra vez.
“Bienvenida, señorita,” me saluda con exceso de cordialidad. “¿Qué le podemos ofrecer? Hoy tenemos Orgasmos en promoción, dos por el precio de uno.”
No puedo evitar reír con semejante ofrecimiento.
“¿Ustedes sólo ponen en promoción los tra