Ochenta y cinco años después de aquella noche legendaria.
La Escuela de los Indomables ya era una realidad consolidada. Ubicada en la colina, se había expandido hasta convertirse en un complejo de edificios ecológicos donde jóvenes de todo el mundo acudían a aprender no solo historia, sino a desarrollar su propia rebeldía consciente. Lira IV era ahora la directora, una mujer de treinta y ocho años que comandaba el lugar con mano firme y corazón abierto.
Esa mañana, estaba en el auditorio princi