Noventa años después de aquella noche que lo cambió todo.
La colina ya no era solo un lugar familiar. Se había convertido en un santuario internacional conocido como “El Jardín de la Indomable”. Miles de personas llegaban cada año para caminar entre los árboles de manzanas doradas, escuchar las historias y sentir la energía de un amor que había trascendido la muerte.
Lira V, de veintiséis años, era la actual guardiana del legado. Alta, de cabello negro salvaje y ojos que cambiaban de color segú