El salón de mármol del Club Almirante resplandecía bajo la luz de mil velas, pero para mí, el aire se sentía viciado. Era la gala de aniversario de la Cámara de Comercio, el evento donde la vieja guardia de la ciudad se reunía para lamerse las heridas y alardear de sus éxitos. Yo no quería estar allí, pero como dueña mayoritaria de Industrias Klein, mi ausencia habría sido interpretada como una debilidad.
Liam caminaba a mi lado, un paso por detrás, cumpliendo su rol de asistente con una discip