Cindy
Cuando me giré bruscamente, con el corazón todavía latiendo desbocado, lo vi: Bruno. Sin saber por qué, me sentí automáticamente protegida. Su presencia llenó el espacio con esa mezcla de autoridad y calma que siempre lo rodeaba. Estaba vestido de traje oscuro, como si acabara de salir de una reunión importante. Incluso en medio de la penumbra, su figura irradiaba poder y control.
—Cálmate, soy yo —repitió con su tono bajo y seguro, soltando mi brazo con cuidado.
Quise relajarme, pero