Cindy
—¿A dónde vamos? —pregunté, sintiendo cómo la presión en mis oídos aumentaba a medida que descendíamos.
—Necesito resolver algo urgente, y quiero que estés tranquila y que no hagas preguntas —respondió con un tono duro.
Cuando las puertas se abrieron, lo que vi me dejó sin palabras. Estábamos en lo que parecía ser un búnker subterráneo, algo muy muy grande, pero no uno cualquiera. Las paredes estaban cubiertas de armamento: rifles, pistolas, granadas y explosivos de todo tipo, perfectame