Bruno
Las luces del festival creaban un brillo cálido en el ambiente, reflejándose en los rostros felices de las familias que paseaban por las calles decoradas. Era imposible ignorar el aroma embriagador de las flores.
Cada esquina del lugar estaba llena de colores vivos: rosas, girasoles, margaritas.
Cindy caminaba a mi lado, con las manos hundidas en los bolsillos de su chaqueta, los hombros ligeramente encogidos por el frío. Su cabello rubio caía en ondas suaves sobre su espalda, y cada tan