Los señores Petit finalmente se retiraron con una mezcla de emociones en sus corazones, por un lado la felicidad los desbordaba, al saber que como bien Fayna lo había dicho, su hija había sido bendecida por todo el sufrimiento que había padecido, y al fin parecía que Dios se acordaba de ella, pues no solo tendría un hijo, sino tres, y eso era algo que los hacía inmensamente feliz, pero, por otro lado estaba Theo y Julieta, un matrimonio que a leguas se veía listo y dispuesto al fracaso, y con g