En el momento que ingresaron a la mansión de Amir, el diablo se dio por enterado que su diosa estaba demasiado agotada como para hacer cualquier cosa que no fuese dormir, y aun así la siguió más que feliz hacia su cuarto, mientras Olivia agradecía a las empleadas por instalar tanto a sus padres como su hermano, al igual que a Jamil Saimon y Fayna, Amir simplemente podía agradecer que los señores Petit pudieran hacer la vista gorda ante su verdadera profesión, pues en un pacto silencioso, habían