Jamil sentía su corazón latir de forma errática, de pronto la cabeza le daba vueltas, aunque no había ingerido bebida alcohólica alguna, no comprendía qué era lo que le sucedía, aunque claro que lo más probable era que solo estuviese mareado por el apasionante beso que le estaba dando Saimon.
Y por supuesto que todo su cuerpo estaba siendo recorrido por el miedo, ese que siempre había cargado, ese del que no se había podido desprender por más años que pasaran, la constante lucha contra la voz p