La ciudad se desplegaba frente a ellos como un mar de luces doradas que parpadeaban bajo el cielo nocturno. Dylan había aceptado la invitación a un importante evento empresarial, y aunque al principio pensó en ir solo, Elena se aseguró de que Greeicy lo acompañara. “Eres su esposa —le había dicho con su tono que no admitía réplica—. Tu lugar está a su lado.”
Así, días después de aquella cena con los Suárez, ambos viajaban juntos en el coche oficial de la familia Montenegro hacia el hotel más lu