28. La Magia del Reencuentro
El bosque parecía respirar con una calma casi mística, los rayos del sol colándose tímidamente entre las ramas altas de los árboles centenarios. Raven estaba allí, sentado en una roca cubierta de musgo, con la mirada fija en un libro antiguo que sostenía entre sus manos. Había algo en ese lugar que le daba paz, aunque el peso del pasado aún apretaba su pecho.
De repente, el sonido de pasos rompió el silencio. No eran pasos furtivos, sino firmes y decididos, que resonaban con una seguridad que é