Grayson
El murmullo de la masmorra se desvaneció cuando di un paso hacia adelante. El aire estaba impregnado de una tensión tan espesa que casi podía tocarla. Mis ojos se clavaron en los de Lyam, y en los de ella, Lira, que todavía parecía sorprendida por su repentina libertad. Aquella cercanía, aquel instante cargado de electricidad que habían compartido, no me pasó desapercibido. Y, aunque me dolía admitirlo, lo comprendía: eran pareja. El lazo estaba ahí, visible incluso para un ciego.
Repri