Grayson
El sudor aún se deslizaba lentamente por mi piel después del brutal enfrentamiento con Saúl. El eco de los rugidos, de los golpes que estremecieron el suelo y del silencio sepulcral que quedó tras mi victoria todavía vibraban en el aire. Sabía que esa demostración no era solo una descarga personal, sino un recordatorio de quién era yo y de lo que significaba portar el título de Alfa supremo de la manada de Sangre Negra. El respeto se imponía con fuerza, y a veces con miedo. La mirada d