Azura
El corredor temblaba bajo el estruendo de la alarma, ecos mágicos que rebotaban en la piedra, fuego real latiendo en mi interior, gritos ahogados de guardias que corrían hacia el estrépito, y nosotros, Grayson y yo, moviéndonos como sombras, aferrándonos el uno al otro, él con las manos apoyadas en mi espalda, sus pasos vacilantes pero firmes, yo impulsándolo a avanzar, a no mirar atrás.
—Azura, me duele el pecho… —susurró él, apoyando la frente contra mi hombro—, siento que me va a quebr