Azura
La rebelión empieza con un error bien sembrado. Con una cerradura mal ajustada. Con una runa apenas desplazada. Así lo entendimos Mari y yo la primera noche que volvimos a vernos en secreto. No teníamos armas, ni acceso libre a los niveles profundos, pero teníamos ojos. Oídos. Y una furia silenciosa que ya no pensaba quedarse dormida. Sabíamos que si intentábamos algo grande nos matarían antes de llegar a la puerta. Así que comenzamos por lo más pequeño. Esa mañana, mientras limpiaba las