Subtítulo:
“Las sombras no siempre vienen de fuera… a veces crecen desde el corazón más cercano.”
La noche estaba espesa, como si el aire mismo quisiera advertirles que algo iba mal. Las nubes cubrían la luna, robándole al bosque su luz plateada y dejando que las sombras se estiraran como criaturas vivas. Kael patrullaba los límites del territorio, su lobo inquieto, con los sentidos abiertos a cualquier vibración. Desde el episodio del cuervo de ojos humanos, no había dejado nada al azar: cada