Subtítulo:
“Cuando la luna te llama… no necesitas verla, solo sentirla dentro de ti.”
La noche cayó con una suavidad inquietante. El bosque estaba en silencio, como si la naturaleza misma contuviera el aliento. Kael había salido a patrullar junto a Jack y Sofía, y Ariadna se quedó en la cabaña, acompañada por un fuego tenue y sus propios pensamientos.
El leve mareo que sentía por las mañanas se había vuelto más constante. No era un malestar, sino una especie de desequilibrio interno, como si a