Subtítulo:
“Cuando el alma grita, el cuerpo responde. Y el corazón… se rinde.”
Kael llegó envuelto en viento y furia.
Aslan rugía dentro de él con tanta fuerza que el eco de su paso hizo temblar las ramas. Sintió la energía blanca como una explosión en el pecho, y sin pensarlo, cruzó el bosque como un rayo hasta el pabellón.
Lo que vio al llegar lo dejó helado.
Sofía luchaba con una herida en el brazo, el suelo estaba cubierto de cuerpos inconscientes —algunos enemigos, otros de su gente—. Y e