Subtítulo:
“La luna no elige… solo revela lo que siempre fue tuyo.”
Ariadna se despertó sobresaltada en medio de la madrugada. La ventana de su habitación estaba abierta, y la luz de la luna llena entraba como un río de plata que bañaba cada rincón. Algo en su interior temblaba. Naira, su loba interior, estaba despierta y nerviosa, murmurando palabras que aún no entendía. Había tensión en su pecho, una sensación que no podía ignorar.
El refugio parecía en calma, pero su corazón latía con fuerz