Adrianna, sin saberlo, estaba a punto de enfrentar una tormenta aún más peligrosa que todas las anteriores. Porque a veces el verdadero infierno no está en esas verdades que se pretenden ocultar. Están en enfrentar la más grandes de las verdades. Sus hijos, ahora su padre tenía un nombre. Claudio. Y era el padre de sus trillizos. Y eso era un verdadero a corto plazo.
Adrianna y Paolo después de esa noche volvieron a la mansión Lanús, sentía los nervios a flor de piel estaba digiriendo ese trag