Todos estaban reunidos en el jardín, compartían como la gran familia que eran, los niños tenían encantados con las historias que Adriano Minelly les contaba, Ernesto sentía celos pero entendía.
Todos. Permanecieron así unos minutos más, compartiendo la calidez de esa reunión, hasta que Paolo se incorporó con cierto nerviosismo. Se levantó de la silla sin decir nada, caminó hacia el centro y pidió su atención a todos.
-Familia... Por favor deseo un momento de su atención. Adriánna mi amor, ven a