La celebración terminó y los novios se despidieron para ir a un corto viaje de su primera luna de miel.
Con los ojos vendados Adrianna salió del auto y Paolo la guió hasta la cabaña en la playa, toda adornada con guirnaldas de flor de plumería y en el centro de la mesa una sagrada flor de loto. Paolo retiró la venda de los ojos era muy entrada la noche. Adrianna quedó maravillada por la decoración. Miró a Paolo y sonrió.
—Esto es maravilloso mi amor. Gracias por todo. —expresó emocionada. Miró