Regrésame a mi cachorro, es mío.
Durante el paseo el Alfa consintió a su luna con todo lo que quiso, un helado, vestidos, zapatos, además él le compró unas cuantas joyas, quería que su luna siempre estuviera bien vestida y que tuviera lo mejor.
— Angelino, no necesitaba estas joyas tan costosas, no quiero que te quedes en la ruina por mi culpa.
— Luna, ¿De verdad crees que comunas cuántas compras me voy a quedar en la calle? Querida, soy el segundo hermano Salvatore, tengo inversiones en todo el mundo de los humanos, s