En una mansión llena de lujo, el cabeza de familia Alexis Gambino, se encontraba en su despacho terminando de trabajar y bebiendo el último trago de whisky para ir a la cama.
El mafioso de pronto escuchó timbrar su celular, estaba decidido a no responder, hasta que leyó el remitente, a esa persona jamás lo ignoraría. El italiano se apresuró a responder de inmediato.
— Leonardo Salvatore, amigo mío, me informaron que llegaste, y que tú y tús hermanos se encuentran en la ciudad, sean bienv