La luna salva a su amado rey.
La bella luna pelirroja corría entre los cuerpos y la sangre, levantando su vestido, ella buscaba a su Alfa, gritaba su nombre para que él le respondiera.
— Alejandra... ¡¿Qué diablos estás haciendo aquí?! Ahhhgrr... ¡Me has desobedecido deliberadamente, luna obstinada!
La reina se quedó impresionada al ver tan herido al lobo que amaba, lágrimas calientes corrían por sus mejillas. El estaba tan lastimado.
La pelirroja embarazada se apresuró a acercarse y se hincó a la altura del Alfa.