Espera por mi...
En el campamento, los apuestos y poderosos Alfas vieron venir al Alfa salvatore con una hermosa mujer de la mano, ella tenía su ropa puesta. No se necesitaba ser adivino para saber lo que había pasado entre ellos.
— Alfa Damiano, estábamos un poco preocupados porque no volvía. Estamos en terrenos peligrosos, usted sabe.
— Lo sé, pero la diosa luna me ha dado una sorpresa inesperada, en este denso bosque he encontrado a mi pareja destinada, y la he traído conmigo.
Todas las penetrante