Las lunas se conocen. Los cachorros no harán travesuras.
Después de comer y conversar unos momentos con el rey. Era momento de que Katya se marchara, solo que antes Leonardo le dió una carta atada con una fina cuerda para que se la entregara a su luna.
— Tomassi, cuida bien de la luna de mi hermano, si algo le pasa está de más decir que te va a arrancar la cabeza, ahora vayan, no es bueno que ella siga aquí.
La luna y el beta volvieron a tomar camino, los caballos corrían velozmente, pero el corazón de Katya dolía al alejarse cada vez más de