El dilema de los Alfas. Una sentencia de muerte.
Los ojos verdes de los Alfas brillaron dejando ver que su lobo estaba por salir. Esos estúpidos habían cometido el error de ponerles una mano encima a sus amadas lunas, esa noche nada resultaría bien.
Apurado, en ese momento llegaba Alexis Gambino a la reunión, sus hombres le habían informado que los Illuminati se habían llevado a las esposa de sus socios, y vino de inmediato para alertarlos..
— ¡Leonardo, lo siento mucho, estos bastardos han entrado a tu villa y se llevaron a las mujere