Hay momentos en los que entiendes que todo lo anterior fue solo preparación.
Este era uno de ellos.
La oficina privada estaba cerrada. Solo Nikolai y yo frente a la pantalla cifrada donde cargué una parte del archivo completo.
No todo.
Lo suficiente.
Transferencias cruzadas. Empresas fantasmas. Rutas alteradas. Firmas digitales ocultas bajo capas de seguridad.
Nikolai observaba en silencio.
Cuanto más avanzaba, más se endurecía su expresión.
—Amplía esa —ordenó.
Obedecí.
Una firma apareció en l