El silencio en el auto se volvió más pesado después de sus palabras.
“Un imperio…”
No dejaba de repetirlo en mi cabeza.
Miré por la ventana, viendo las calles pasar sin realmente verlas. Todo parecía lejano, borroso… como si mi vida ya no me perteneciera del todo.
—¿A dónde vamos? —pregunté finalmente.
—A un lugar seguro —respondió Nikolai.
—Ya dijiste eso antes.
—Y era cierto.
Lo miré.
—Y aun así casi me secuestran.
Nikolai apretó la mandíbula.
—Eso no va a volver a pasar.
—No pued