Mundo ficciónIniciar sesiónLa lluvia golpeaba el rostro de Dante con una fuerza brutal, y el barro, parecía querer engullirlo mientras intentaba, por tercera vez, apoyar su peso en el estribo de la camioneta.
Sus dedos, entumecidos por el shock térmico y la pérdida de sangre, resbalaron del metal, y cayó de rodillas sobre la graba húmeda, golpeando el lodo con un sonido sordo que fue ahogado por el estruendo de un rayo.
— ¡Elara! — el grito salió







