Mundo ficciónIniciar sesiónLas luces amarillentas de las farolas se reflejaban en el agua turbia del Naviglio Grande. El Ponte di San Cristoforo se alzaba como un esqueleto de piedra y hierro en medio de la lluvia torrencial.
Dante bajó de la camioneta, apoyando el peso de su cuerpo en la puerta para no desplomarse. El frío de Milán le calaba los huesos, pero el fuego de la fiebre era lo único que lo mantenía en pie.







