La mirada de Miguel seguía sobre Sofía a lo lejos; no podía despegar la mirada de sobre ella ni por un solo segundo. Sofía estaba sentada en una de las gradas, con Lilly sobre las piernas, observando a Sebastián mientras regresaba al circuito.
El sol caía de lleno sobre la pista, y por un momento él sintió que el tiempo se detenía en torno a ella. Una mujer anciana, de rostro amable, se inclinó hacia Sofía y le dijo algo que la hizo reír con suavidad. Aquella sonrisa, tan ligera y sincera, le e