—Papá siempre tiene trabajo —observó Rubi con una sabiduría cansada que no correspondía a su edad—. Antes tú también lo tenías. Pero ahora, solo él sigue en ese mundo.
Antes de que Karla pudiera responder, Vicente ya estaba estacionando el coche frente al preescolar. El sol brillaba con una ironía casi cruel; los jardines estaban en pleno apogeo, pero Karla sentía que aquellas flores perfectas se burlaban de su papel como madre falsa.
La maestra Sofía detuvo a Karla en el pasillo, con una mirad