—Papá siempre tiene trabajo —observó Rubi con una sabiduría cansada que no correspondía a su edad—. Antes tú también lo tenías. Pero ahora, solo él sigue en ese mundo.
Antes de que Karla pudiera responder, Vicente ya estaba estacionando el coche frente al preescolar.
La maestra Sofía detuvo a Karla en el pasillo, con una mirada de admiración que casi la asfixiaba.
—Señora Vega, el cambio de Rubi en estas últimas semanas... es nada menos que un milagro.
Cada elogio era como una bofetada. Sofía