El viaje de regreso al penthouse fue silencioso. Marcos conducía con su profesionalismo habitual, sin hacer preguntas ni comentarios innecesarios, por lo cual Karla estaba agradecida. No confiaba en su voz para formar palabras coherentes sin quebrarse completamente.
Cuando finalmente llegaron al edificio, Marcos se giró en su asiento para mirarla directamente.
—Señora Vega —comenzó, y había algo en su tono que hizo que Karla prestara atención—. No es mi lugar decir esto, pero... el señor Vega e