Maxton había estado moviéndose con un ritmo brutal, sus ojos cerrados, su rostro contraído en una expresión que era más agonía que placer, cuando de repente se detuvo. Sus ojos se abrieron, enfocándose en el rostro de Karla con una intensidad que la hizo contener el aliento.Con movimientos deliberadamente lentos, como si estuviera en trance, llevó su boca a su oreja. Y mordió. No con suficiente fuerza para romper la piel, pero sí lo suficiente para enviar una chispa de dolor-placer que hizo que Karla arqueara su espalda involuntariamente.Y entonces gimió.Fue un sonido bajo y gutural que salió de lo más profundo de su garganta, completamente instintivo, completamente sin filtro. Y fue completamente diferente de cualquier sonido que Rebeca hubiera hecho jamás en circunstancias similares.Maxton se congeló.Karla sintió el momento exacto en que él se dio cuenta, el instante preciso en que su cerebro embotado por el alcohol procesó que algo estaba mal, que algo era diferente, que la mu
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