CAPÍTULO 29
La chimenea crepitaba con un ritmo casi hipnótico mientras el calor secaba la humedad de sus cuerpos. Luna estaba recostada sobre el pecho de Andrey, envuelta en la manta de lana, sintiendo el latido acompasado de ese hombre que, de algún modo, parecía ser su única ancla en un mundo que ya no entendía del todo.
Andrey le acariciaba el cabello con una devoción que le erizaba la piel. Deslizaba los dedos entre sus mechones, los alisaba y los enredaba suavemente, como si quisiera memor