Salí del hospital con el sobre apretado entre mis dedos como si dentro llevara la llave definitiva de mi futuro.
Mi futuro.
Una sonrisa lenta y venenosa se curvó en mis labios mientras caminaba hacia mi coche.
Positivo.
Estaba embarazada.
Me llevé una mano al vientre todavía plano, y por primera vez desde que Nicola Borgia me había humillado en aquella habitación de hotel, sentí que el universo volvía a inclinarse a mi favor.
Nicola podía despreciarme. Podía insultarme. Podía intentar hacerme s