Había pasado un mes.
Un mes desde que desperté en el hospital.
Un mes desde que recuperé a mi hijo.
Un mes desde que mi vida dejó de sentirse como una pesadilla constante.
Me sentía en paz, me sentía protegida.
Estaba sentada sobre la cama con el bebé entre mis brazos.
La habitación estaba iluminada por la luz suave de la tarde.
Todo estaba tranquilo.
Tan tranquilo que todavía me costaba creerlo.
Bajé la mirada hacia mi hijo.
Sus pequeños dedos se aferraban a mi ropa mientras se alimentaba tran