122: completamente feliz. (fin) ( Elena)
El dolor comenzó de madrugada.
Al principio pensé que eran las mismas molestias de las últimas semanas. Nada importante. Nada diferente.
Pero cuando sentí la segunda contracción tuve que apoyarme contra el borde de la cocina y cerrar los ojos.
—Dios…
Era demasiado doloroso.
—¿Elena?
La voz de Nicola llegó de inmediato.
Levanté la vista.
Había entrado recién. Todavía llevaba la taza de café en la mano, como si fuera un día normal. Solo le bastó mirarme para entenderlo todo.
La taza casi